Amaia de España divide al reino

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Antes de empezar a componer frases para hilvanar ideas con las que quedarme a gusto, me preparo un té y me pongo en una lista de reproducción el primer disco de Amaia y todas las canciones post-OT que ha ido sacando hasta la fecha. En mi cabeza abordar este artículo es bastante fácil, pero llevarlo al papel (a la pantalla del dispositivo de turno en este caso) ya es un poco más complejo. El porqué de esto es básicamente como el cine de Tarantino: o comulgas con ello o lo detestas con todo tu ser. Parece algo radical, pero en verdad son un par de tonterías que llevan persiguiendo a los productos “hypeados” desde tiempos inmemoriales, y que se resumen en una nada más: expectativas.

Me acuerdo de cuando Arcade Fire publicaron Everything Now (2017), su último disco hasta la fecha, y poco más les obligan a retirarse de la música. Las críticas: llevan cuatro años para esto, no están a la altura de Funeral… Sin embargo, eso no quiere decir que sea tan mal álbum como para sentenciarles definitivamente, pero qué banda o artista no ha sufrido esto ¿verdad? Pues Amaia de España no iba a ser menos, así que vamos por partes.

Punto número uno: la espera. Desde que se coronó como ganadora de OT (y de nuestros corazones) hasta que lanzó al mercado su álbum ha pasado un año, siete meses y quince días. Sí que es verdad que el resto de concursantes del programa que han sacado canciones lo hicieron con más celeridad que la pamplonesa, aunque bien es cierto que, en algunos de los casos, parte de esos productos musicales ya habían sido compuestos previamente para quien correspondiese.

No lo digo a modo de queja, simplemente como dato. Por su parte, Amaia siempre ha buscado que Pero no pasa nada (2019) sonase a lo que ella realmente quería y sentía. Personalmente creo que esto no ha debido de ser nada fácil viendo las actuaciones, ambas de 2018, de mayo en el Primavera Sound y de julio en el Teatro Real, donde lo mismo versionaba a Neutral Milk Hotel, The Beatles, Lana del Rey como a Maluma. ¿No es lógico que necesite un tiempo para poder decidir cuáles van a ser sus referencias a la hora de elaborar un primer proyecto discográfico con el que comenzar su carrera y con el que sacudir y quitarse todas las etiquetas que ya se le asignan automáticamente como ex-triunfita?

Ese problema (bendito problema tener referentes musicales tan variados) nos lleva al segundo punto: las expectativas. Todo el mundo se esperaba que Amaia sorprendiese con un disco apabullante lleno de singles rotundos y que gustase a todo el mundo. Sin embargo, decidió salirse por la tangente y elaborar algo completamente distinto.

Básicamente, lo que le da la gana y con lo que se siente identificada. Por eso publica como primer adelanto una canción que no llega a los dos minutos y que luego ni siquiera incluye en el disco. Por eso colabora con Alfred García en una canción del disco de este, en catalán. Por eso colabora con Carolina Durante reinterpretando el himno Perdona (ahora sí que sí) de Marcelo Criminal. Movimientos magistrales que no nos dejaban intuir por donde podían ir los tiros. Un apartado aparte se merecen todos los elementos visuales que Amaia nos ha ido entregando, desde los videos de las canciones hasta las imágenes promocionales de estas. Mis dieses.

Ahora bien, ¿las criticas al disco? Es muy sencillo y muy cursi. Pues pudiera ser, pero Pero no pasa nada me parece un repaso a la canción pop tradicional española genial, desde Massiel o Karina hasta La Oreja de Van Gogh. Aunque las canciones puedan parecer sencillas, a mi gusto son pequeñas pildoritas de música pop redondas y, sobre todo, muy bonitas. En cuanto al tema de la cursilería, y, utilizando sólo Nuevo verano como ejemplo, aunque hay frases como “me gusta el mundo, pero tú un poco más”, no todo cae en esa tónica.

Sí que hay frases que suenan infantiles (“pero yo sigo temblando al ver que llega un mensaje tuyo”), pero es que estamos hablando de la obra de una chica de veinte años que no pretende escribir letras trascendentales ni que le supongan un nobel. Quizás dentro de unos años vuelva a este primer disco y me dé un poco de repelús, pero por ahora las letras de Pero no pasa nada, en especial la importancia y recurrencia de las redes sociales a través del trabajo, me dejan más claro aún que Amaia ha hecho un retrato de lo que siente en esta etapa de su vida y que nos muestra una imagen de lo que ella es realmente: una chica de veinte años que lleva una vida ordinaria (dentro de lo que cabe) y que acaba de cumplir uno de sus sueños.

Por lo pronto aquí en NSF vamos a poder disfrutar del talento de Amaia en directo en breve, y es que la gira de teatros en la que se acaba de embarcar hace una parada en un sitio tan bonito como el teatro de Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón/Xixón ya en octubre y nos morimos de ganas de deleitarnos no solo con sus canciones, sino también con su espontaneidad, que seguro que alguna perla suelta entre canción y canción. Si sois de Asturias es una cita obligada, y si no lo sois, pues mirad bien en vuestra ciudad que la ocasión lo merece.

Aitor Gonzalez

Me gusta mucho desayunar y hacer entrevistas.
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