Análisis de la primera temporada de Daredevil

5 minutos

Con un poco de retraso, pero aquí tenemos la crítica de la primera de las cinco series que producen conjuntamente Marvel y Netflix en su plan de llevar a superhéroes de un tono más urbano que los Vengadores a la pequeña pantalla. Daredevil, basada en el cómic homónimo de Stan “The Man” Lee y Bill Everett, es la primera adaptación, tras la que vendrán A.K.A. “Jessica Jones”, “Luke Cage”, “Iron Fist” y el cross-over que juntará en pantalla a estos cuatro héroes: Los Defensores. Vamos, que la Casa de las Ideas sigue sumando proyectos a su Universo. Y no ha podido hacerlo de una mejor manera.

Trece episodios fantásticos forman la primera temporada de Daredevil (ya tenemos confirmación de que habrá una segunda). En estos trece episodios de una hora de duración, hemos podido ver los primeros pasos de Matt Murdock como el justiciero ciego que es en los cómics. Daredevil cumple con creces al mostrarnos el origen y el ascenso no solo de su protagonista, sino también del villano Wilson Fisk (¿de verdad no le han llamado Kingpin en ningún momento de la serie?), interpretado por Vincent D’Onofrio. Con constantes guiños al Universo Cinematográfico de Marvel, esta serie es capaz de sostenerse por sí sola, sin dependencia del resto de productos de la compañía.

Daredevil comienza presentándonos al abogado ciego Matt Murdock, interpretado a la perfección por Charlie Cox, y a su amigo y socio Foggy Nelson (Elden Henson). Estos dos abogados acaban de abrir su despacho en el barrio neoyorquino de Hell’s Kitchen, bastante dañado tras los eventos de Los Vengadores (invasión chitauri, un Hulk dando saltos por la ciudad…nos suena, ¿no?). Por las noches, Murdock usa sus sentidos hiperdesarrollados para impartir justicia de una manera más violenta que por el día, como abogado.

Quiero destacar como los guionistas han sabido ser fieles a los cómics y, sobre todo, a esa maravillosa etapa de Frank Miller en los años 80 (el traje negro es característico de El hombre sin miedo). Esto le ha dado a la serie un toque distinto a todo aquello que ha ido saliendo de Marvel desde el inicio del MCU, haciéndola más oscura y adulta. Si es cierto que existen algunos cambios puntuales, pero que no resienten de ninguna manera el producto final (creo que todos los iniciados en Marvel nos sorprendimos al ver a Ben Urich).

El reparto de la serie está a la altura del guion. Charlie Cox parece que ha nacido para interpretar a Matt Murdock, metiéndose en la piel del justiciero en todo momento. Es capaz de reflejar el idealismo y la moralidad del héroe a la perfección, así como su faceta de hombre católico, algo muy importante en la versión original del personaje. Otro actor destacable en su papel es Vincent D’Onofrio, que nos muestra a un Wilson Fisk amenazador y brutal, pero vulnerable y, en definitiva, humano. Los flashbacks nos muestran la infancia y el pasado de estos dos personajes, permitiéndonos comprender sus motivaciones y profundizar en sus personalidades. Y Cox y D’Onofrio nos permiten creernos lo que nos dice el guion gracias a sus excelentes actuaciones.

Pero la serie no son solo dos personajes, y el reparto de secundarios también está a la altura, por ejemplo, con una Ayelet Zurer increíble en su papel de Vanessa o Deborah Ann Woll, quien hace de Karen Page, que consigue que nos preocupemos por ella desde el primer momento. Es de destacar también la gran química que tienen Elden Henson y Charlie Cox en pantalla, lo que nos podría hacer pensar que son amigos de toda la vida, al igual que Matt y Foggy. Y los villanos, porque ¿qué sería de una serie basada en héroes sin sus villanos?

Daredevil cuenta con Wesley (Toby Leonard Moore), Leland Owsley (Bob Gunton), Nobu (Peter Shinkoda) y su organización japonesa (que los lectores de Daredevil conocerán) y la misteriosa señora Gao (Wai Ching Ho), de quien estoy seguro que volveremos a oír hablar en Iron Fist.

Por último, voy a destacar las escenas de lucha. Oh Dios, las escenas de lucha. No esperéis ver una coreografía. Las peleas son sucias, desordenadas, agotadoras…Hay una escena en particular que es espectacular. Al final del segundo episodio vemos como, en un fantástico plano secuencia, Daredevil pelea contra varios matones a lo largo de un pasillo para liberar a un niño secuestrado.

Esa escena refleja lo que es la serie: una adaptación realista, cruda y oscura de uno de los mejores personajes peor tratados en la pantalla (Ben Affleck, ejem…). En definitiva, estamos ante la mejor serie de superhéroes del momento (con permiso de The Flash) y un aporte fantástico al MCU.

Esa escena refleja lo que es la serie: una adaptación realista, cruda y oscura de uno de los mejores personajes peor tratados en la pantalla (Ben Affleck, ejem…). En definitiva, estamos ante la mejor serie de superhéroes del momento (con permiso de The Flash) y un aporte fantástico al MCU.

nsf points

Nacho Fernández

Happiness only real when shared.

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