Crónica de Carolina Durante en Gijón

4 minutos

Llegamos una hora antes del concierto y la cola de gente esperando para entrar a la sala tenía ya por lo menos 50 metros, lo que muestra bastante bien la magnitud de Carolina Durante a día de hoy. Y pensar que sólo van en crescendo es alucinante. Además, no fueron ni 10 ni 15 personas las que me comentaban por la tarde antes del concierto que bien podrían haber dado dos conciertos, que se habían quedado sin entrada y no podían ir. La sensación es que si hubiera habido dos bolos habrían agotado ambos.

Pero antes de la alineación titular de la noche, le tocaba el turno a Tigre y diamante, que con un set bastante movido y entretenido pusieron a toda la sala en movimiento y caldearon bastante el ambiente. Y cuando digo toda la sala me refiero a que la sala ya estaba prácticamente llena cuando el grupo telonero salió a escena, cosas que pocas veces he visto en conciertos de sala, y mira que ya van conciertos.

Todo se vino abajo cuando Carolina Durante salieron a escena y arrancaron con Cementerio (El último parque). La banda empezó a crear esa barrera de sonido ya característica mientras que Diego no paraba de moverse como un Ian Curtis pasadísimo de rosca. Yo ya estaba cansado sólo de verle. Cada vez que les veía en directo me alucinaba más el desparpajo y el bien hacer que tenían en el escenario, pero es que después de la gira de festivales que se han pegado el año pasado, y las facilidades que una sala como la Albéniz ofrece, la potencia que tienen ahora en directo es impresionante. Y es que si antes ya iban como un tiro, ahora van a velocidad de la luz.

Sin embargo, no todo puede salir. Justo antes de lanzarse con El himno titular, Diego preguntó cómo iba el partido del Sporting. Craso error porque estaban perdiendo por dos a cero. Bad timing. Como decía, esa fue la peor parte del concierto, así que ya podéis imaginar lo impresionante que fue.

En cuanto al repertorio del concierto, que a mí siempre me gusta indagar cómo los artistas lo van modificando entre concierto y concierto, con Carolina Durante lo tengo muy fácil. Lo tocaron absolutamente todo. El disco integro, sus dos EPs completos e incluso la cara b de su ultimo single No tan joven: Nuevos vicios. Así es difícil que alguien se vaya descontento porque no tocaron su canción favorita.

Quizás lo que más me gustó del concierto, además de que Diego estaba más entusiasmado en sus movimientos que otras veces, fue la traca final. Por traca final me refiero a las 6 últimas canciones, básicamente el último tercio. Aglomerar en esa parte temazos como No tan jóvenes, Necromántico, Perdona (ahora sí que sí), Joder, no sé y la ya archiconocida Cayetano es buenísimo si quieres poner la sala patas arriba, pero es malísimo para la salud del público. Y es que no había un alma que al final del concierto no estuviera ya pensando en las agujetas del día siguiente.

Varias personas me contaban al final que habían flipado mucho, tanto novatos como experimentados en el efecto Carolina Durante, que no se creían lo que habían acabado de presenciar. Y es que estos cuatro (prácticamente) recién llegados demostraron en Gijón que si cada vez más personas siguen su estela es porque, además de un repertorio lleno de temazos, tienen la capacidad de que todo el mundo se quede flipando por cómo los defienden sobre el escenario.

Aitor Gonzalez

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