Entrevista a Mucho – Las Músicas de Avilés

8 minutos

Este año podremos volver a disfrutar de una nueva edición del Festival Las Músicas que se celebra por tercer año ya en el Centro Niemeyer de Avilés. Este año contará con Love of LesbianÁngel StanichMucho en su cartel, y seguro que nos brindarán una noche mágica. Para ir haciendo boca hemos podido entrevistar a Martí Perarnau IV de Mucho y preguntarle sobre su nuevo disco ¿Hay Alguien en Casa?, sobre el indie y sobre la vida en general. Un autentico placer tener un par de minutos con él. Además nos ha hecho una recomendación top ¡Ahí va!

 

¿Cómo planteaste el nuevo disco, ¿Hay Alguien en Casa?, después del anterior y de que te quedaras tú con el proyecto? 

Realmente surgió todo como muy natural porque fui haciendo las canciones yo solo en casa y a medida que iba desarrollando esas canciones que tan solo las hacía con electrónica, con el portátil y con los sintetizadores que tenía en casa vi que se iba abriendo un camino nuevo y flipante. A la vez iba ocurriendo lo del grupo y me iba dando cuenta de que se iba a convertir en mi disco en solitario, así que fui abrazando esa manera de hacer música. Estuve como dos años haciendo el disco en casa hasta que tuve las canciones y el concepto y luego ya pude hacer esa sesión de grabación de diez días con mis amigos en La Casa Morada para grabar y para darle la parte humana y el alma que no tenía.

Es verdad que el disco suena mas digital, más electrónico que los anteriores y me imagino que se debe a eso de hacerlo en casa con el ordenador y los sintetizadores, ¿no?

Siempre estuve muy interesado en la electrónica, pero como éramos un grupo siempre había que tomar la decisión de grabar los instrumentos y grabar la banda en directo y todo eso y en este caso fue al revés. Aunque parezca algo absurdo porque el portátil es algo muy limitado, pues he tenido una libertad muy grande al hacer música aquí con el portátil a mi bola y a mis tiempos y, sobre todo, en un espacio de tiempo muy alargado. Todas las canciones han pasado por un proceso muy largo de composición; desde la primera piedra de una canción hasta la última han pasado dos años, lo cual es bastante curioso, pero el resultado es guay porque ni siquiera recuerdo qué cosa he hecho en cada canción.

Lo que me ha flipado es ese tiempo de dos años, porque iba a preguntarte que después de girar con Mucho, después de tocar con Iván Ferreiro y con Zahara, de dónde sacabas el tiempo. Pero en dos años me imagino que tiempo ha habido más que de sobra.

Sí, digamos que los conciertos ocupan mucho tiempo, pero bueno, tengo la gran suerte de poder dedicarme sólo a la música. No porque pueda vivir de Mucho, que es imposible, si no porque toco con otra gente. Y tengo la rutina de que todos los días trabajo en canciones. Tengo esa cosa de que no pasa ningún día sin que no haga algo de trabajo en alguna canción mía. Entonces, eso al final si lo coges como una rutina de vida acabas juntándote con bastantes canciones.

Y como decías, es una suerte que puedas vivir de la música, porque hay bandas que venden muchísimo, que tocan para muchísima gente, pero luego al día siguiente tienen que ir a un trabajo ordinario, por decirlo de alguna manera. Es esa imagen que se vende hoy en el mal llamado indie de que soy muy guay, toco para mucha gente y luego en verdad no es así tampoco.

Bueno, da la sensación de que cada día más esto de la música en vez de vivir de la música va más de vender la imagen. La cruda realidad es que es muy difícil vivir de tu propia música en este país y que para hacerlo hay que diversificar mucho porque primero está el desamparo legal, de cómo funciona el tema laboral de la música, y luego esta el tema de que hay muy poca gente que vaya a ver tus conciertos en las salas y compre tus entradas, y luego de que en la división de grupos quizás haya cuatro que cobren mucho caché y el resto de grupos son los que rellenan el cartel de los festivales pero cobran bastante poco dinero y la situación es bastante precaria. Entonces digamos que es una industria que mueve mucho dinero, pero la sensación que tengo es la de que nunca recae en los grupos; la sensación es que la música no interesa mucho en este país en lo que viene siendo al público en general y que los grupos no ganamos nada de dinero y es muy difícil vivir de esto. Esa es la realidad. Entonces cuanto más vendamos la mentira de que estamos triunfando y de que tenemos mucho éxito y de que nos va súperbien, pues más ahondaremos en la precariedad laboral que nos mata a todos.

Y lo que decías de que se mueve mucho dinero, pero no recae en los grupos, o recae en los cuatro de siempre.

Es normal que hay unas cabezas de cartel que venden muchas entradas y que son las que llenan los festivales, ¿no? Supongo que todo forma parte de cómo funciona el sistema, que no es sólo una cosa de la música, es cómo funciona el sistema capitalista. Es lo mismo de que sólo hay ocho ricos en el mundo y el resto somos todos pobres que trabajamos para seguir engrasando la máquina del capitalismo. La música no escapa al capitalismo y no deja de ser una mano más del sistema. O sea, que no creo que sea culpa de esos grupos o de los promotores, simplemente que es como funciona este capitalismo voraz en el que vivimos.

Volviendo al tema de la escena, lo que me llama mucho la atención es algo que hace años no se veía, y es una especie de buen rollo que hay entre muchas bandas porque estáis al final todos conectados. No sólo colaboraciones directas, si no también ayudándoos entre unos y otros a hacer los discos. Esto hace unos años para mí era impensable.

Creo que ahora pasa esto de que hemos visto que no queda más que remar todos a una porque la situación es muy difícil. Entonces sí que es verdad que hay una sensación de hermandad y que intentamos ayudarnos unos a otros porque sólo nos tenemos a nosotros, no tenemos a nadie más. Una relación de supervivencia, pero en realidad es bonito ir a los festivales y encontrarte con tus amigos. Y al final es que somos muy pocos, así que somos una pequeña familia.

Está muy guay ver que estáis ahí un grupete muy majo. Además, entras en redes sociales y ves que uno está viendo al otro, que el otro está viendo al uno, si estoy por ahí salgo a tocar contigo… para el público eso también está muy guay.

Claro, supongo que se agradece, pero al final es eso: que hay una amistad real entre algunos de nosotros y creo que está guay que la alimentemos porque al final todos tenemos que remar a una que es para vivir de esto.

Para ir terminando, ¿qué opinas de este tipo de eventos como el Día de las Músicas de Avilés que son como un mini festival de un día en el que la gente, aunque vaya a ver a un grupo grande, luego puede conocer a grupos que no son tan conocidos?

Da la sensación de que es más asequible y todo mucho más cuidado, ¿no? Porque al final vas a algunos festivales que son como el Primark de los festivales en los que tocan setecientos grupos y a penas te dan como media hora para tocar. Es como una fábrica de churros de grupos y da la sensación de que es imposible disfrutar de ningún concierto. Y en realidad en una noche con tres grupos, que uno de ellos sean Love of Lesbian, que es una banda grande y que mueve mucha gente, y que luego estemos Ángel Stanich y nosotros, pues creo que, a parte de que artísticamente me parece muy guay porque soy tanto fan de Ángel Stanich como de Love of Lesbian, puede ser muy guay porque se disfrutará de los tres conciertos con tranquilidad y hacer una noche mágica de música. A parte de que es muy guay el cartel y al que le guste Love of Lesbian va a disfrutar de Ángel Stanich y de nosotros.

Para cerrar ya, como esta web está más enfocada desde los comienzos al cine y a las series, nos gustaría mucho si nos pudieras recomendar alguna peli o serie que te haya flipado últimamente.

Pues estoy un poco abandonado de las series, pero hay una que ha hecho Donald Glover, que es Childish Gambino, este rapero americano, que se llama Atlanta. Él es el director y actúa también. Es una serie muy guay que trata sobre el hip-hop y el racismo en Estados Unidos y que merece mucho la pena.

Aitor Gonzalez

Me gusta mucho desayunar y hacer entrevistas.
Aitor Gonzalez

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