Joyas de los 90: Amor a Quemarropa

4 minutos

Todo cinéfilo que se precie ha pasado una etapa obsesionado con Quentin Tarantino (esto es muy común que suceda en la adolescencia). Un día llega a tu vida Pulp Fiction o Kill Bill y, de repente, quieres ver todo aquello que haya pasado por las manos del director.

Su filmografía se te queda corta y empiezas a investigar. Empiezas con Abierto hasta el amanecer, guionizada y protagonizada por él mismo, y acabas con el doble capítulo de CSI que dirigió cuando la serie estaba en lo más alto. Por el camino, te podrás encontrar pequeñas joyas en las que el de Knoxville participó de alguna manera. Una de ellas es Amor a quemarropa (True Romance, 1993).

Tarantino acababa de dejar a todos flipados con Reservoir Dogs pero seguía sin un duro y necesitaba dinero para financiar Pulp Fiction. Decidió entonces vender el guión de una road movie titulada The Open Road, cuyos protagonistas eran una pareja de fugitivos que iban dejando un reguero de sangre a su paso.

De este guión acabaron salieron dos películas, Amor a quemarropa y Asesinos natos (Natural Born Killers, 1993), de las que Tarantino siempre renegó por poner su texto patas arriba. La primera acabó siendo dirigida por Tony Scott y la segunda fue a parar a manos de Oliver Stone.

Amor a quemarropa es hija de los 90. No concibo esta película en ninguna otra época. Nos cuenta la historia de Clarence, un dependiente de una tienda de cómics obsesionado con el cine de artes marciales (el personaje está basado en el propio Tarantino).

El día de su cumpleaños, acude al cine y allí conoce a la chica de sus sueños, Alabama. Flechazo. Toman algo en el típico bar americano y pasan la noche juntos para más tarde descubrir que Alabama en realidad es una prostituta contratada por el jefe de Clarence como regalo.

Clarence y Alabama son interpretados por unos Christian Slater y Patricia Arquette más guapos que nunca. La química que poseen es una de las mejores bazas de la cinta y, una vez que nos han dejado claro que están hechos el uno para el otro, con una escena de sexo made in Tony Scott (calcada de Top Gun) que Tarantino jamás hubiese dirigido, la peli se pone en plan macarra y el ritmo ya no deja de ser frenético.

Clarence decide ir a ver a Drexel, el chulo de Alabama que, según la descripción del propio Tony Scott es “un blanco que se cree que es negro y que además es un proxeneta”. ¿Y a quién llamas para interpretar a un desquiciado en plenos 90? Pues obviamente a Gary Oldman que, además, está en su salsa.

A partir de entonces vuelan los tiros y pistola en mano, los protagonistas se ven enredados en una trama de traficantes donde se irán encontrando con todo tipo de personajes. Y es que menudo repartazo: Christopher Walken, Dennis Hopper, James Gandolfini, Tom Sizemore, Val Kilmer, un divertidísimo Brad Pitt e incluso una breve aparición de Samuel L. Jackson que, si parpadeas, te la pierdes.

Y luego está LA ESCENA. Christopher Walken frente a Dennis Hopper en un sensacional diálogo sobre el supuesto origen de los sicilianos, que es de lo mejor que ha escrito Quentin. Os dejo el vídeo por aquí, ya que podría ser un cortometraje por sí mismo y además no se me ocurre un gancho mejor para la película.

Mención aparte para Val Kilmer como el propio Elvis Presley. Clarence es un fanático del cantante y se nos va mostrando durante la historia conversaciones del protagonista con su ídolo a modo de mentor/amigo imaginario. Este genial recurso nos sirve para conocer las inquietudes de Clarence y entender mejor las decisiones que irá tomando.

Por último, cerrar con la fantástica banda sonora de Hans Zimmer. Puede que nunca hayas oído hablar de Amor a quemarropa pero su tema principal lo has oído mil veces antes ya que su pegadiza melodía ha sido utilizada en multitud de campañas publicitarias.

Claudia Florez

Realizadora Audiovisual. Adoro las películas de Wes Anderson, cualquier cosa en la que aparezca Cate Blanchett y a Mulán.
Claudia Florez

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