Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza

8 minutos

Nota: se recomienda leer esta crítica mientras suena “Luke’s Theme” de John Williams. Se que os cuesta salir de nsf para entrar en Youtube, así que os pongo la canción a continuación para que no tengáis excusas, vagos pequeños padawans.

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana… o más bien, en 1977, un humano del planeta Tierra de nombre George Lucas ideó una de las mejores sagas de la historia del cine. Todos conocemos la historia y todos conocemos a Han Solo, Darth Vader Luke SkywalkerHace mucho tiempo (pero menos), este mismo hombre nos trajo otra trilogía, en la que narraba el crecimiento de Anakin Skywalker y la caída de la Orden Jedi. Bien, pues ahora es tiempo de que nos cuenten que ha pasado después. Tened cuidado. Si aun no habéis visto Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza, salid de aquí. Y si no conocéis nada de Star Wars, entrad aquí.

Podemos dividir esta película en tres partes más una. Durante la primera parte, conocemos a los nuevos personajes, los que se encargarán de llevar el peso de esta nueva historia. Poe Dameron (Oscar Isaacal que veremos también en X-Men: Apocalypse), el primero de ellos en entrar en pantalla, se nos presenta como el mejor piloto de la Resistencia (la antigua Alianza Rebelde), dirigida por la General Leia Organa. Junto a su androide BB-8, busca un fragmento del mapa que muestra donde está Luke Skywalker (Mark Hamill). Bueno, pues este hombre se encuentra en Jakku, un planeta desértico que nos recuerda al Tatooine de La Amenaza Fantasma, cuando a los pocos minutos, llega la Primera Orden, una especie de fanáticos del Imperio, liderados por el enigmático Kylo Ren (Adam Driver). Los soldados atacan, el pueblo es destruido y los malos capturan a Poe (no sin antes esconder ese fragmento de mapa en BB-8). En medio de toda esta destrucción, vemos como uno de los Stormtroopers no es capaz de disparar su bláster. Este soldado desobediente es FN-2187, o como le bautizará Poe mientras ambos escapan de la nave de la Primera Orden, Finn (John Boyega).

Mientras tanto, BB-8 encuentra a Rey (Daisy Ridley), una joven que se gana la vida malvendiendo chatarra de viejas naves de guerra. Finn, tras estrellarse en Jakku y dando por muerto a Poe, encuentra a BB-8 y Rey, pero rápidamente tendrán que escapar del planeta a bordo de un Halcón Milenario aparcado en el garaje del chatarrero. Y así es como una mujer con un androide que esconde un secreto y un hombre escapan de un planeta en el que eran perseguidos por un grupo de malos que querían lo que tenía el androide (¿no os recuerda a cierta película de 1977?).

Tras un escape algo forzado, el Halcón Milenario es atrapado por una nave de intenciones desconocidas. Sorpresa: Han Solo (Harrison Ford) y Chewbacca, que son de nuevo cazarrecompensas. Tras las presentaciones, nos es revelado lo que ocurrió con Luke y el porqué de su exilio. La nave de Han y Chewie sufre un doble ataque y el nuevo grupo se ve forzado a escapar en el Halcón Milenario a ver a “una vieja amiga”. Y hasta aquí la primera parte de la película, que sirve para que el espectador conozca a los nuevos personajes de la saga, se reencuentre con los viejos , se creen relaciones entre ellos, etc. Durante esta parte de la película, los guionistas juegan a “¿Quién es el Jedi?” con el espectador, haciendo pequeños guiños tanto con Finn como con Rey (no olvidemos que los tráilers nos mostraban a Finn con un sable láser).

Pues bien, resulta que esa amiga es Maz Kanata (Lupita Nyong’o), una vieja contrabandista dueña de un bar intergaláctico. Allí, BB-8 será reconocido por un espía de la Primera Orden, lo que provocará la aparición de los Stormtroopers en poco tiempo. Pero antes de eso, vemos como Rey es atraída por el sable láser de Anakyn y Luke. ¿Que por qué Maz Kanata tiene ese sable? Es algo que parece que nunca sabremos. Mientras tanto, aparece una de las mayores incógnitas de la película: el Líder Supremo Snoke (interpetado por Andy Serkis). ¿Quién es? Ni idea, solo sabemos que controla la Primera Orden. ¿De dónde ha salido? Tampoco lo sabemos, pero nos revela que Kylo Ren es el hijo de Han Solo y Leia (“ooooooh” de asombro en la sala).

Volviendo al bar, los Stormtroopers llegan, pero también aparecen las naves de la Resistencia con (no, no estaba muerto, estaba de parranda) Poe Dameron a la cabeza. Vuelve a haber una batalla. Finn con espada láser es derrotado por un Stormtrooper nivel 2 (en este momento es cuando el espectador decide que Finn no es ni será nunca un Jedi), pero Han Solo y Chewbacca le salvan en el último momento. La Primera Orden revela su arma de destrucción masiva, la base StarKiller, una nave del tamaño de un planeta que toma energía de estrellas y la redirige contra planetas, destruyendo un sistema planetario de la República. Kylo Ren secuestra a Rey para averiguar mediante la Fuerza el paradero de Luke. Han, Chewie y Finn se reúnen con la Resistencia, es decir, hola C-3PO con brazo rojo. Y aquí acaba la segunda parte de la película. Los indicios del fan se dirigen hacia Rey en el juego de “¿Quién es el Jedi”?, pero Finn ha usado la espada láser…

La tercera parte es la de la batalla grande. Donde esperas ver esa nueva Estrella de la Muerte explotando de mil maneras distintas. Y es lo que la película muestra. Han, Finn y Chewbacca se infiltran en el arma-planeta aterrizando a velocidad luz en su interior (método sutil y cuidadoso). Allí, pretenden destruir el arma con la ayuda de la Resistencia y rescatar a Rey, la cual (ya confirmando lo que nos olíamos) ha usado la manipulación mental de la Fuerza para escapar de su celda. Mientras, los X-Wing de la Resistencia atacan el exterior de la base desde el aire.

Dentro, Han y Chewie colocan detonadores para así destruir el arma pero en un ataque de paternidad, Han intenta devolver a Kylo Ren al lado luminoso de la Fuerza. Tras una emotiva charla, Kylo atraviesa a Han Solo con su espada láser y se dispone a perseguir a Finn y Rey. Mientras Finn pelea contra Kylo Ren, los X-Wing logran destruir la base, haciendo que el planeta entero explote. Kylo vence sin apenas dificultad a Finn (ya te había derrotado antes un Stormtrooper, ¿qué esperabas Finn?), pero su sable es recogido por Rey, quien inicia una nueva pelea donde queda claro quien es la nueva Jedi oficial de la trilogía. Kylo queda malherido pero es salvado de la destrucción de la Starkiller y llevado a la ubicación de Snoke para “que complete su entrenamiento”. La Resistencia, ya a salvo del poder destructor de la Primera Orden, consigue el fragmento de mapa que le faltaba para encontrar a Luke.

Y aquí viene el final. El más uno del que hablaba al principio es una escena que, sin conversación alguna, pone los pelos de punta. Rey llega a una pequeña isla en un planeta acuático. Allí encontramos a Luke, vestido con la típica túnica Jedi, y con barba. La música, la expresión que logra Hamill, el significado… todo lleva al que, en mi opinión, es el mejor momento de la película. El final. Pero no porque haya sido mala, aburrida, no. Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas del 2015.

Buenas actuaciones (esperando por Hamill en 2017), unas batallas espaciales muy logradas gracias a la mejora de los efectos especiales y una música fiel al estilo de la saga. Si bien podemos encontrar algunos pequeños fallos en el guión (para hacer avanzar la historia sin demasiadas complicaciones), no son algo que estropea el conjunto que esperemos, sean las tres películas. Porque hay que recordar que esta es la primera parte de una trilogía, y no podemos juzgarla como una película independiente sin verla de nuevo junto a las otras dos.

En resumen, un buen comienzo para una nueva trilogía que nos hace salir del cine queriendo volver a entrar para ver el siguiente capítulo.

 

“Ha habido un despertar. ¿Lo has sentido?”

nsf points

4

Nacho Fernández

Happiness only real when shared.

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